La proteína que conectaría a las máquinas - BuhoWeb.com
Proteinas maquina

La carga neuronal para conectarse con un Jaeger fue demasiado para un solo piloto. Se implementó un sistema de dos pilotos. Un piloto controlaba el hemisferio izquierdo y otro el derecho. Comenzamos a ganar. Pacific Rim (2013)

Cuando vimos esta película de Guillermo del Toro en la que los guerreros más valientes peleaban contra los alienígenas llamados Kaijus, nos gustaba imaginar que se trataba de una escena de ciencia ficción en la que dos o más humanos podían conectarse entre sí con una máquina que les permitiera saber lo que el otro pensaba, conocer cómo funcionaba la mente de su pareja y al mismo tiempo, controlar una bestial maquinaria de metal capaz de derrotar a un tipo de monstruos que venían del fondo del mar.

Como si se tratara de la predicción más acertada de Del Toro, la solución para conectar nuestra mente con las máquinas también vino del mar. Sí, una solución en el mundo real, en el presente, sin ciencia ficción ni alienígenas de varios metros de altura. Una proteína que viene de los calamares y ayudará a crear un puente de comunicación entre las células y, por ejemplo, trasplantes biomédicos.

Con las técnicas más avanzadas, se ha intentado hacer que los brazos robóticos sean controlados con la mente; esto a través de interfaces de hardware que se conectan directamente con los músculos y nervios del cuerpo humano. Sin embargo, cuando se intenta conectar el tejido vivo con un circuito electrónico, resulta muy complicado por muchas razones; la fundamental es que las señales que envían los electrónicos tienen cargas negativas debido a los electrones, mientras que en los tejidos humanos, la comunicación se suele hacer a través del movimiento de partículas positivas como iones de calcio y potasio.

Tal vez esta sea la razón por la que los cyborgs aún no existen como lo imaginamos en el cine. Es así como esta proteína llamada reflectina promueve que los enlaces de comunicación se hagan a la perfección y es ideal para transportar protones.

Hallada específicamente en los calamares lápiz, puede conducir a los protones y crear puentes de comunicación entre las células y trasplantes o prótesis biotecnológicas. La reflectina le permite a los calamares cambiar de color y reflectar luz, así, los investigadores decidieron producir la proteína de los calamares en una bacteria común y la utilizaron para hacer películas delgadas sobre un sustrato de silicio. Cuando electrodos metálicos tocaban la película, los investigadores notaron la relación entre la corriente y el voltaje bajo diferentes condiciones. La reflectina podía transportar los protones.

Con este descubrimiento se dieron cuenta de que estas cargas positivas podían ser usadas para construir implantes y prótesis que se pudieran comunicar de manera más efectiva con el cuerpo humano. Por ser una proteína, la reflectina puede se modificada de diferentes maneras, dependiendo lo que se desee.

Los calamares lápiz que tienen esta proteína también han sido investigados para crear mejores tipos de camuflaje por sus características ópticas. El profesor Alon Gorodetsky, quien se ha encargado de dirigir el estudio, asegura que la reflectina también servirá en el desarrollo de materiales conductores de iones y protones mejorados; mejorará los transistores utilizados como interfaz para las neuronas y evolucionará con nosotros por su carácter biológico.

máquinas

Tal vez aún estamos lejos de enfrentarnos a un grupo alienígena que salga de las entrañas de la tierra. Ni siquiera podemos imaginar cómo sería nuestra conexión sináptica con aparatos electrónicos, pero esta peculiar proteína nos hace sentir cada vez más cerca de conseguirlo.

Otros animales también son utilizados para el desarrollo biotecnológico, como las medusas o los osos de agua, ninguno de los dos muere nunca.

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