La dieta antibalas - BuhoWeb.com
Dieta antibalas

Puede que no los veas, pero están ahí. Escondidos entre los cajones de tu nevera, agazapados entre el tarro de garbanzos y las latas de atún al natural. Nadie los ha invitado, pero han sabido colarse en tu vida. Y han venido dispuestos a echar por tierra tus planes de acabar, de una vez por todas, con esa barriga. Sus mejores armas son tus debilidades. Con ellas dispararán a quemarropa en cualquier momento para provocar múltiples daños… a menos que sepas cómo protegerte frente a ellos.

Son los saboteadores de la dieta. Alimentos y costumbres que tienen la capacidad de hacer fracasar tu intento de perder los kilos que te sobran. Algunos incluso pasan por aliados en un primer momento, para revelar más adelante su cara más maligna. Pero tranquilo: hay solución. Basta con saber reconocerlos para crear tu particular chaleco antibalas.

Ataque 1: pasar hambre

Ataque 1: pasar hambre

Demasiados hombres piensan que para perder peso es necesario pasar hambre. De ahí la popularidad de los ayunos, que a la larga en realidad potencian la capacidad de almacenamiento del organismo. “El hambre te lleva a momentos de debilidad donde te será muy difícil escoger bien y acabarás comiendo de cualquier manera” explica Anabel Fernández, dietista y nutricionista de Alimmenta. ¿La solución? Reparte tus ingestas a lo largo del día, de manera que nunca llegues a la siguiente comida con hambre.

Ataque 2: comer fuera de casa

Ataque 2: comer fuera de casa

Nada menos que el 72% de los trabajadores españoles come fuera de casa, según el barómetro FOOD (Fighting Obesity through Offer and Demand). Los productos más consumidos son los elaborados con pan blanco, seguidos de patatas, bollería, jamón y embutidos. No: ninguno de ellos te ayudará a perder peso ni a ganar músculo. ¿Qué hacer? Pues tirar de fiambrera. Es la manera más segura de no caer en las tentaciones. Si no puedes llevarla, opta por ensalada de primero y pescados o carnes blancas a la plancha de segundo. ¡Y no lo arruines con el postre!

Ataque 3: ser demasiado estricto

Ataque 3: ser demasiado estricto

“Muchos tienen divididos mentalmente los alimentos entre el sí y el no”, asegura Anabel Fernández. “Esto genera una gran sensación de culpa cuando comen algún alimento prohibido. Cuando eso ocurre, piensan que ya todo está perdido y es entonces cuando su dieta se convierte en un desastre hasta que consiguen volver a la calma”.

Si algo te apetece mucho, cómelo moderadamente y con gusto. Si lo haces con sentimiento de culpa, lo harás rápido y acabarás necesitando más cantidad para saciar el deseo.

Ataque 4: las calorías líquidas

Ataque 4: las calorías líquidas

Puede que te pares a contar las calorías de todo lo que comes. Pero, ¿qué hay de lo que bebes? “Lo cierto es que una copa de vino o una cerveza tienen entre 100-150cal, una lata de refresco te aporta unas 3,5 cucharadas soperas de azúcar y un vaso de zumo de brick puede tener las mismas calorías de tres naranjas, pero sin su aporte de fibra”, dice Fernández.

Ponle remedio haciendo del agua tu bebida de referencia. ¿Demasiado sosa? Pues empieza con las infusiones o diluye en ella unas gotas de limón.

Palabra de experto

Jordi Salas,miembro del comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) y presidente de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética.

¿Cuál es la reducción de calorías idónea para evitar efectos indeseados?
La recomendación internacional es reducir la ingesta habitual entre 500 y 700 calorías diarias, tomando como referencia la dieta mediterránea. Sorprendentemente, no está claro que las dietas bajas en grasa que tanto se han propugnado durante muchos años tengan un mayor beneficio sobre la pérdida de peso a largo plazo.

¿De verdad es mejor optar por una dieta hiperproteica?
Numerosos estudios han demostrado que las proteínas tiene un papel saciante. Sin embargo, las dietas altas en proteínas suelen incluir también una considerable cantidad de grasas animales. Últimamente también se ha puesto en entredicho la eficacia de las dietas muy bajas en grasas, ya que no está demostrado que sean más efectivas para perder peso a largo plazo que una dieta estándar equilibrada.

Una gran preocupación por llevar una dieta saludable, ¿puede resultar perjudicial?
Por supuesto. Hablamos entonces de ortorexia, una obsesión contraproducente por cuidar la dieta, ya que podría derivar en complicaciones muy serias, como trastornos hepáticos agudos. La cirrosis sería un ejemplo. Es difícil establecer el límite entre lo cuidadoso y lo enfermizo, pero si tu vida gira en torno a ello, mal vamos.

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