¿De qué trata la Carta Democrática Interamericana? - BuhoWeb.com
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Este martes, El Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, activó la Carta Democrática del organismo para Venezuela, siendo un paso sin precedentes que abre un proceso que puede llevar a su suspensión del ente, como consecuencia de la “alteración” del orden Constitucional que se vive en el país suramericano.

De aplicarse esta, existiría la posibilidad de que Venezuela se convierta en cuestión de días en el primer país al que se le aplica la Carta Democrática Interamericana en contra de la voluntad de su Gobierno en los 15 años de historia de este instrumento.

Almagro se convierte así en el primer titular de la OEA en activar la Carta a un Estado miembro, y lo hace amparándose en el artículo 20, que autoriza al Secretario General o a cualquiera de los 34 Estado miembro a pedir la convocatoria inmediata del Consejo Permanente cuando en un país de la organización “se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático”.

Ahora bien, ¿de qué trata la Carta Democrática? Y ¿qué implicaciones tiene al aplicarse en Venezuela?

 La Carta Democrática Interamericana es un instrumento que procura el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática, y es procedente cuando se rompe o altera el orden democrático en un Estado miembro, lo que constituye “un obstáculo insuperable” por lo que como último recurso se limitará la participación de su gobierno en las diversas instancias de la OEA.

Los gobernantes de cada país democrático que pertenezca a la OEA, está comprometido a reconocer la dignidad humana, recogiendo los aportes de la carta de la OEA para su aplicación, con la finalidad de atender a la demanda de la población por el derecho a la democracia.

No corresponde a un tratado, más bien a una resolución ya que fue creada como una herramienta de actualización e interpretación de la Carta Fundacional de la OEA, con la finalidad de mantener el derecho internacional.

Los 34 países miembros examinarían el estado de la democracia venezolana, sometiendo a votaciones donde cada embajador mostrará su postura. Se decidirá esa “alteración” por una mayoría de votos a favor en contra. Uno de los redactores de la Carta y quien actualmente desempeña como secretario de Asuntos Jurídicos de la OEA, Jean Michel Arrighi, estima que tal decisión es meramente política, según explicó EFE.

Si la mayoría se expresa a favor de la alteración a la institucionalidad democrática, el Consejo podría aprobar varios tipos de medidas, entre las cuales estaría la posibilidad de gestiones democráticas, con el fin de que esta sea restablecida.

De no obtenerse los resultados esperados o de considerar que el caso es urgente, el Consejo está en la potestad de convocar una Asamblea General extraordinaria, necesitando para esto, solo dos tercios de los votos por parte de los embajadores.

Allí, se pueden retomar los intentos para las gestiones diplomáticas, la decisión de poder suspender la pertenencia del Estado venezolano en la OEA podría ser tomada por dos tercios de los diplomáticos si creen que se ha roto el orden democrático.

La intervención extranjera directa (Cascos azules u otras fuerzas) no está prevista en ninguno de los contenidos de la Carta Democrática, ya que eso iría en contra de los principios de no intervención, soberanía e independencia de los Estados, fundamentos que rigen el espíritu de la Carta de la Organización de los Estados Americanos (Art.3). Pero, la aprobación de una resolución por parte de una Asamblea General condenando el comportamiento antidemocrático del gobierno representa un triunfo para los sectores democráticos.

Asimismo, la exclusión del Sistema Interamericano limita la capacidad de acción del gobierno, y este internacionalmente se encontrará igualmente aislado y en entredicha su gestión administrativa. La aplicación de las sanciones previstas en la Carta Democrática representa un activo moral para los sectores de oposición.

En materia internacional, ante una alteración del orden constitucional, cualquier Estado miembro de la OEA o su secretario general podrán solicitar la convocatoria del Consejo Permanente para analizar la situación y adoptar las decisiones diplomáticas o de buenos oficios que se estimen convenientes, a fin de promover la normalización de la situación alterada.

Antecedentes

Esta carta fue aprobada el 11 de septiembre del año 2001, durante la sesión especial de la Asambleade la OEA en Lima, Perú debido a que después del gobierno autocrático de Alberto Fujimori en la década de los 90 con la finalidad de aplicarla en situaciones como la de ese país en el cual el problema no constituía una amenaza al Estado “sino un régimen que violó el orden constitucional y minó las normas democráticas”, explicó a EFE Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano.

Si el secretario general de la OEA procediera a dar el paso, esta sería la primera vez en 15 años que se procede a activar la Carta sin el consentimiento del país miembro.

Maduro: el canciller que intercedió por la Carta Democrática en el pasado

En su período como canciller de la República, Nicolás Maduro intervino para que se activara la Carta Democrática Interamericana, en dos ocasiones, siendo la primera en Honduras, para restablecer a Manuel Zelaya como presidente, luego del golpe de Estado suscitado en 2009, algo similar ocurrió en el caso de Paraguay, en 2012.

 

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