Fernando Martínez: El instinto de la muerte - BuhoWeb.com

En el mercado de creencias.
instinto de la muerte

¿Es realmente el ser humano –gregario- dependiente de una relación costo y beneficio? ¿Pensamos siempre en las consecuencias de nuestros actos, o por el contrario, estamos en busca de una satisfacción momentánea que explote nuestro sentido de la muerte, nuestro tánatos?

Este sentido de satisfacción, de disfrute irracional y vigorosidad pasional, me parece, puede ser la causa que nos lleve a creer, rezar, incluso a amar. Son los espacios de vida donde no encaja la cabalidad de los hechos. ‘Facts are facts’. Pero no siempre. Los seres sociales necesitamos de esa “bebida energética”, eso que no vemos. Por ello, el tema de este post: ¿Consumimos creencias buscando una relativa estabilidad de costo-beneficio? Me parece que no.

A pesar de que el ser humano de hoy tenga más herramientas para pensar y estudiar el costo-beneficio de lo que –en teoría- decidimos creer, existe una cantidad de factores que pueden ser resumidos en la tendencia a sacralizar las ideas y el de nuestra identidad histórica. Cuando el fervor religioso sucumbe, queda un vacío de base, una clara tendencia de vivir en cuanto a unas creencias inamovibles, unas ideologías entubadas que justifiquen cuanta visión tengamos de la realidad. Puede que pienses que me refiero a valores y principios, pero hasta eso puede ser producto de una evaluación racional.unnamed

En muchas ocasiones, propongo que nuestras creencias –sean ideologías, religiones, principios, ideas en general- estén bastante cercanas a los hechos del mundo físico y a lo que sentimos, para poder disminuir el sufrimiento producto de que esas creencias contradigan a la dinámica humana. Por ejemplo, no puedo pretender que ciertas lecturas y prácticas religiosas acaben con la maldad y las guerras, porque es históricamente fallido. Tampoco me inclinaría a luchar por que unas empresas del Estado creen riquezas con base en la productividad, porque han sido mucho los intentos llevados al fracaso.

Sin duda, estos ejemplos ayudarían a que cualquiera se desligara del dolor de trabajar por esas causas, pero el instinto parece llevarnos a darnos con la piedra una y otra vez: insistir en ideas que puede que no nos lleven a ninguna parte. Y, muchas de ellas, son contrarias a los hechos. Por ello, figuras como el Papa Francisco han comprendido que la Iglesia Católica no puede funcionar solo como instrumento de fervor religioso, sino como árbitro para asuntos de Estado –negociaciones de paz-, elevando así su utilidad y razón de ser en el foro global.

Aun así, experiencias han comprobado que la tolerancia hacia las creencias han proporcionado estabilidad, siempre llevando a las sociedades a que aprendan de sus propias decisiones. Lo más lógico –lo que creo- es que nos movamos hacia el sentido de la conversación y la mediación, en el que la confianza de los hechos, las personas y las emociones jueguen un papel fundamental por encima de la súper estructura ideológica. Por el momento, nos movemos en una ley de demanda y oferta de creencias, pero donde los grupos humanos no siempre evalúan costo y beneficio, debido a que somos seres de vida y muerte en proceso de cambio. La estabilidad no existe.

Fernando Martínez.

@ferchomr90

Más artículos de esta firma en: http://www.buhoweb.com/etiqueta/op-fernando-martinez

¿Quieres escribir con nosotros? Envíanos tu propuesta al correo: opinion@buhoweb.com

¿Qué te pareció?
  • Fascinated
  • Happy
  • Sad
  • Angry
  • Bored
  • Afraid